Counseling Humanístico

Counseling Humanístico

Me parece interesante compartirte algo de la biografía del creador del Counseling Humanístico, en el cuál me formé.

Carl Rogers fue un psicólogo estadounidense y uno de los pioneros de la psicología humanística. Desarrolló el enfoque terapéutico centrado en la persona, basado en la creencia de que cada ser humano tiene una capacidad innata de crecer, desarrollarse y autorrealizarse.
Destacó la importancia de una relación terapéutica cálida, empática y sin juicios para facilitar el cambio personal. También puso énfasis en la autenticidad y en la conciencia de las propias emociones.
Fundó el Centro de Counseling en la Universidad de Chicago y escribió obras fundamentales como «El proceso de convertirse en persona». Su legado sigue vigente e inspira a terapeutas de todo el mundo.

¿Cómo es una sesión en Counseling Humanístico?

Una sesión se basa en “una relación terapéutica cálida, empática y no juzgadora”, que permite al consultante “explorar sus pensamientos, sentimientos y experiencias sin juicio”. Es un espacio seguro y de apoyo, donde la persona es acompañada a “ser consciente de sus propios sentimientos y experiencias”, desde un lugar de respeto, libertad y autenticidad.

 

¿Qué conflictos se pueden abordar con esta técnica?

El counseling humanístico es útil para “quienes desean explorar cuestiones existenciales, mejorar sus relaciones interpersonales o superar desafíos personales y emocionales”. También permite “mejorar el bienestar emocional, profundizar en el autoconocimiento y desarrollar el potencial personal”.

¿Cómo se aplica en la vida cotidiana?

Esta herramienta permite a las personas “tomar decisiones más informadas y auténticas”, “mejorar su autoestima y confianza” y vivir de manera más plena. Desarrollar “una mayor conciencia de sí mismas y de sus circunstancias” influye directamente en cómo nos relacionamos, elegimos y nos posicionamos en la vida diaria.

¿Qué nos permite esta herramienta?

Nos permite “crecer, desarrollarnos y autorrealizarnos”, ya que parte de la creencia en “la capacidad innata de cada persona para transformarse”. A través del proceso terapéutico se promueve “el crecimiento personal y la comprensión de valores y objetivos”, lo que habilita un camino hacia una vida más auténtica y libre.

«Lo más Valioso no es lo que te digo,

Es lo que te animás a decirte Vos»

Claudia R. Scarinci